
A pesar de las numerosas quejas de Bowles acerca de ataques injustificados por
parte de sus contemporáneos, el efecto erudito que tuvo su
edición en relación a otros
editores --ambos en Inglatera como en España-- fue considerable.
Pellicer, por ejemplo, minimiza la contribución que hizo
Bowles para una comprensión de la novela de Cervantes, mientras reconoce que
incorporó muchas de las notas y anotaciones de Bowles en su propia
versión. El interés en las ediciones eruditas de Don Quijote empezó a declinar cuantas
más traducciones de la novela salieron. Sin embargo, fue
principalmente la versión inglesa de
Don Quijote la que introdujo la obra maestra de
Cervantes en la corriente principal
de la ficción inglesa. Henry Fielding sería el beneficiario
el más famoso de este desarrollo. El "CERVANTES INGLES,"
como sería llamado por sus contemporáneos, modeló
su "nueva especie de escritura" (Joseph Andrews, 1742) en la
traducción inglesa de
Don Quijote
