La edición la más temprana de Don Quijote de la Mancha en la Biblioteca Peabody perteneció a Severn Teackle Wallis, un abogado de Baltimore, nacido el 8 de septiembre de 1816. Su abuela materna era Severn Teackle (cuyo nombre le dieron), del Condado de Talbot en el Maryland. Su abuelo paterno, Samuel Wallis se estableció con su familia en el Condado de Kent a principios del siglo dieciocho. Su padre, Felipe Wallis, se casó con Elizabeth Custis Teackle, y se mudó de Easton a Baltimore en 1816 donde todos los hijos - cuatro hijos y tres hijas - nacieron. Vivió allí en una casa en la calle Charles casi frente a la catedral.
Wallis pasó su vida en Baltimore -
con excepción de varias visitas al extranjero y un período de
encarcelamiento durante la guerra civil - donde tuvo un gabinete próspero
de abogados en su residencia, 215 calle de St. Paul. Su padre tuvo mucha
influencia en la temprana educación de Wallis. Se matriculó en
la Universidad de St. Mary's (luego el seminario de St.
Mary's), una institución fundada en
Baltimore hacia finales del siglo dieciocho por miembors de la
Sociedad de San Sulpicio. Muchos de sus estudiantes provenian de
Canadá, México y Sur América.
El interés de Wallis en la lengua y literatura española empezó en St. Mary's. La Universidad había contratado a Mariano Cubí y Soler de profesor de español en los años 1820 y queda poca duda que cuando Severn asistió a St. Mary's unos años más tarde utilizaría la antología de literatura española de Cubí y Soler para perfeccionar su conocimiento de los clásicos españoles. El Extractos de los más célebres escritores y poetas españoles de Cubí y Soler se imprimió primero en Baltimore en 1822, específicamente para que lo utilizaran los estudiantes de St. Mary's como texto de base. Severn pudo leer selecciones de Don Quijote en el español original
Wallis empezó a formar su propia biblioteca española durante estos años. En 1835 compró una copia de las obras del político y filósofo español Diego de Saavedra Fajardo.
Su profesor favorito de español en la Universidad de St. Mary's era don José Antonio Pizarro, el vicecónsul español en Baltimore por varios años. El señol Wallis pasaba varias horas al día con el señor Pizarro hablando español y perfeccionando su conocimiento de la literartura e historia. Fue también por Pizarro que Wallis se fascinó por la traducció vulgata de la Biblia, un interés que le duró toda su vida.
En 1847 Wallis, nunca en buena salud, decidió viajar al extranjero para retomar fuerzas. Decidió pasar varios meses en España y, como resultado, escribió de sus experiencias en Vislumbres de España; o Notas de un viaje unacabado en 1847. En 1849 volvió a España nombrado por el Ministro del Interior de los Estados Unidos para examinar e informar acerca del título de tierras públicas en Florida afectadas por concesiones hechas durante negociaciones, en 1819, entre los dos países. Este segundo viaje produjó un segundo libro, España: Sus instituciones, política y hombres públicos, el cual cuando fue publicado ofrecía un retrato de los más perspicaz de España en inglés.
En 1843, cuatro años antes de su primera visita a España, Wallis compró una rara edición de la obra maestra de Cervantes, imprimida en Bélgica en 1616-17, la cual presentó a la Bibblioteca Peabody el 17 de enero de 1877. En 1844 su habilidad para y reputación en letras españolas le habín ganado el honor de ser elegido un miembro correspondido de la Real Academia de Historia en Madrid.
Wallis era un amigo de la Universidad de Johns Hopkins desde su fundación en 1876. Dio un discurso para su séptimo aniversario el 22 de febrero de 1883 y habló de lo que todavía es un tema oportuno, "La Universidad de Johns Hopkins y sus relaciones con Baltimore." Enfatizó las razones especiales para "regocijarse en las normas y los métodos que esta universidad establecerá y mantendrá para nosotros y en todas nuestras instituciones de estudio, por la autoridad de su ejemplo y posición, y por la pura y categórica fuerza de su preponderancia intelectual."
Ambas la ciudad de Baltimore y la
Universidad de Johns Hopkins
celebrarían más tarde la autoridad del ejemplo del propio Wallis.
Cuando murió, el 11 de abril de 1894, legó varios de sus libros
raros a la biblioteca de la universidad, muchos de los cuales los estudiantes
y el profesorado todavía utilizan en la
Biblioteca Milton S.
Eisenhower en Homewood y la Biblioteca Peabody.
Por su parte, Baltimore honró su ciudadanía ejemplar erigiendo una estatua que todavía está al
este de la Plaza Mount Vernon.